El octavo velo

Salome pidió la cabeza de un Santo,
Juan el bautista precursor de Cristo,
danzando voluptuosamente por la muerte
obtendrá en una bandeja lo sagrado.

Uno a uno fueron cayendo los velos,
primero el de la lujuria, luego la codicia
le sucedieron la ambición, la venganza,
la injusticia, la desvergüenza, el deshonor.

La espalda de satén se arqueaba,
la luz en su cabello destellaba,
el vientre palpitaba ondulante,
levitaban las pequeñas manos,
mientras los pies en su danzar
eran mariposas encantadas.

Cayeron los siete velos de la princesa
el publico aplaudía enardecido
gritaban :-que se desnude, falta un velo.

En un arqueo de serpiente alada
sorprendió encontrar un negro velo
y al ritmo de diabólicos tambores
cayó el octavo tenebroso velo
se extendió sobre las siete gasas
y el ODIO cobró su Santa presa.

 


 

 

Imagino

Me gusta suponer que me extrañas,
que cada noche desciendes al infierno
al noveno circulo como el pagano Virgilio
sin mi.

Presuponer tus días vacíos sin horas,
combinando palabras que loco deliras
en rimas e interminables sonetos,
sin mi.

Ansiando enredarte en mi larga cabellera,
cubriendo mi vientre con lunas llenas,
colocando estrellas en mi cintura ¡absurdo!
sin mi.

Me deleita pensar que estas sin voz,
de tanto llamarme, tu boca de fuego,
es ahogada por tormentas de nieves,
sin mi.

Me gusta pensar que los recuerdos
te invaden y lloras sin consuelo.
Terminas de llamarme, viajas mañana
-¡Feliz Luna de Miel ¡-¡SIN MI!

 


 

Infierno



cuando
muera

estaré
tan
fría

tan
gélida

tan
témpano

que
estallare
las
calderas

y
el
infierno
morirá
de
frió

cuando
muera

no
iré

al
infierno

allí
lo
saben.

 


 

1

 

Búscame en cada espejo,
porque estoy durmiendo
en el azul intenso de tu mirada,
hice un lecho de mar salado
de muchos mares,
y floto confiada en sus vaivenes.

Búscame en cada espejo,
porque en tus ojos,
construí mi morada permanente,
mi castillo indestructible,
eterno sueño,
miro lo que tu miras,
vivo lo que tu vives.

Búscame en cada espejo,
porque en ti, siempre estaré yo,
en cada joven primavera,
en cada otoño ocre,
en cada verano encendido,
y en cada inclemente invierno,
llorare con tus lágrimas,
reiré con tus alegrías,
y así será por siempre
en cada segundo de vida,
que nos falte existir.

 


 

2

Persistentemente ese niño que ocultamos
tras las capas de los años, pugna por salir,
cuando lo logra ¡que debilitados quedamos!
con todas las inseguridades al desnudo
frágiles, débiles, fragmentados.
Apresurados tomamos trozos de experiencia,
memorias esparcidas, sin orden en el tiempo,
y tratamos de cubrirnos, como podemos,
no siempre lo logramos a tiempo,
de manera que alguien no se percate
en esa milésima de segundo,
en que la verdad, es la esencia pura,
de nuestro intrincado ser.

 


 

3


No quiero tener miedo
no lo puedo evitar
tengo temor a extraviar
cada uno de mis logros.
¿Si me despojo de todo?
lo material ,lo prosaico
si nada tengo
¿que puedo perder?

Cambio homenajes , saludos
regalos , posesiones ,ofrendas
finos cubiertos de plata
espejos con filigranas
tazas de porcelana ,
finas copas de cristal
por ser libre , sin miedos .

Me quedare
con la luz de mi alma
los afectos en el corazón
la sabiduría en la mente
todo lo abstracto que a mi persona
nutrieron , alimentaron
para ser un semejante mejor.

Cambio nada por todo
cambio miedo por libertad.


 

4


Pasa el tiempo, no lo aferró,
cual arena, se escapa entre mis dedos,
Estando toda tan cerca,
sueño el futuro con los mismos elementos que componen mi hoy.
¿quién podría explicar que sueño?
Si sueño que tendré lo que hoy tengo,
Si deseo tener lo que hoy poseo.

 


 

5


no
eres
tótem
escudo
moneda
emblema

eres
fuego
emplumado

las
alas
abiertas

la
danza
amorosa

prefacio
del
éxtasis

la
cresta
empinada

los
ojos
en
llamas

quemando
la
hembra

un
cloqueo
real

orgasmo
del
aire

resuena
en
la
altura

se
expande
en
el
valle

y...

fecunda
mi
espíritu


 

6


Hoy cumplí quince lunas,
untaron mí cuerpo desnudo,
peinaron mis largos cabellos
ciñeron una pesada corona
y adornaron mis tobillos
antebrazos y muñecas
con trenzadas fibras de oro.
una capa sobre mi cuerpo.

Seguro parezco princesa,
el sol, se refleja en mi belleza,
miro hacia arriba, me esperan,
uno a uno voy subiendo
los escalones del templo
con la cabeza erguida
y mi porte de joven reina.

Llego a la plataforma
un sacerdote me acuesta
desata la amplia capa
cierro mis ojos, sonrió,
la daga penetra en mi pecho
saca mi corazón latiendo,
¡¡¡ya soy una diosa pagana!!!

 


 

7


Avalancha, derrumbe, no puedo detenerlos.
Alud de agua salada que brota de mis ojos
no pueden mis manos detener el aluvión.

Mis pensamientos provocan otra invasión,
esta vez es de nieve que congela el día,
escarcha el tiempo, lo ataja, lo eterniza.

Un suspiro se fuga, enciende el fuego,
la sangre corre veloz por las arterias
arrasando la piel que encuentra a su paso.

La pasión se ahoga en su propia flama,
el alud de lagrimas es insuficiente,
muere el reloj de la vida en esta soledad.