Portfolio con mi esposa

Cuando terminás de maquillarte
y te sacás la ropa
la situación ya no te convence tanto;
te convence mucho menos
tener un cigarrillo en la mano.

-Parezco una puta...-

Te digo:

-"Entre la imagen y la persona
fotografiada, se interpone un ojo
que no es de nadie
y, entre parecer y ser
hay morfemas de diferencia.
La imagen fotografiada
no te pertenece;
y ahora tenemos otro verbo,
el verbo “tener" -

La sesión se torna existencialista,
pero todo se resuelve.
Cuando comprendés tu condición
de actriz, todo continúa
y seguimos adelante.



 

la cita

Peinado con suma prolijidad me desvisto.
Tu aliento desnudo sobre la cama,
impregna el satén con otros cuerpos.
Beso tus hombros.

En un libro de saldo
tengo tu número telefónico
y las páginas son iguales
a la piel de tu ombligo.

En la oscura pelambre del dormitorio,
interrumpida por la luz del toillete,
me invaden, horizontal,
vacíos y colmados aromas;
nombres y teléfonos despreciables.

Húmedos como una flor encajada
en la transpiración de la tierra,
alimentamos rencores
con hábitos de yerba y tabaco.

Somos un poema tautológico
escrito con tiza sobre una pizarra de ofertas.

Nuestra religión es el miedo;
nuestro sermón,
el silencio de los cobardes.

 


 

malabarista de pekín

Pequeño, sedoso y azulado:
su mano izquierda en continuo.
Agarra un palito, blanco también,
y lo ajusta como primera rama.

Luego un plato,
de una China milenaria,
comienza a girar.

Repite la operación.

Son dos los platos ahora,
en movimientos imperceptibles.
Al desafío se suman,
asombrosamente,
admiración y silencio.

El malabarista sabe, conoce
esa armonía. Confía
en sí mismo. Observa
las porcelanas. Recuerda
la posibilidad inevitable del imprevisto...

... ¿Y si sólo un milímetro
cediera
aquel árbol
sujeto a  la ilusión de otra ley?

 


 

principio

La campanilla repica tres veces.

Durante dos horas irreparables
una fuente de luz modificó
tus ojos delicadamente tarde.
Sobre la mesa amontonada
restan excusas entre nosotros.
Hace dos horas
el tiempo leudaba inexorable.

..... tres veces.

Ahora, éste resumen de instantes;
el de tu labio inferior
que consecuente interroga
la posibilidad
y mi decisión.

El teléfono insiste.

Tu mano leve presiona
mis líneas de vida y fortuna.
Imperturbable
acepto:
cinco minutos luego al silencio
del repique, el timbre será la muralla
final de este laberinto.

(O el principio).

 


 

geologías

Una tarde llovió:

germinaron ataúdes
como brote viril gozando el rocío:
columnas interminables,
racimos de estambres ficticios
que soltaron al viento su polen de piedra.

 


 

Mi música

Esta es la virtud de intentarlo.
Se trata de un movimiento continuo
por voluntad propia
o por complejas convergencias
de fluctuaciones y actitudes.
Son fragmentos.
Un sueño reiterativo
acuñado en la yema de los hechos que han sido:
tienen la forma de los recuerdos cotidianos,
la ciudad que habito, sus líneas rectas
y la fortuna de un espiral caótico:
su centro contengo desde el comienzo.

Tanteo diferentes alternativas.

Observo
cada cosa que amo y desprecio;
la manera de combinar
los siete días de la semana
en el pentagrama de todos ustedes.

 


 

Director de orquesta

Hay una gran diferencia
entre vestir frac y sacudir la varita
a convertirse paso a paso
en director de orquesta.
La primera cuestión, básica,
(se descarta el hecho
de saber leer partituras)
es aprender a dibujar
un gesto de genio y profeta
golpeando tres veces el atril.
Segundo,
es reconocer la correcta ubicación
de los objetos cotidianos;
y que los solistas
estén cómodos y preparados
cuando comienze la obra.
Casi, casi, te diría que
hay un punto clave,
y en eso radica todo:
interpretar la orquestación.
Es la tercera prioridad.

Si alguien se equivoca
tratá de disimularlo de la mejor manera;
hacéselo saber más tarde
atrás del telón, con amabilidad.
Y cuando la sala quede vacía
no te olvides de apagar la luz;
activá la alarma
y cerrá la puerta,
con dos vueltas de llave.

 


 

Konia

La ortogonalidad de las calles
sugería un bosquejo ridículo
desintegrado
en la melodía del ney .
Fue la dulzura del instrumento,
su quejumbroso lamento a través del cáñamo,
el sol, la tarde, los pájaros
inmóviles sobre una rama.

(Mucho tiempo después comprendí
que no existen las casualidades)

En el bolsillo de mi gamulán
llevaba releyendo una copia
del “Hadiqat’ul – Haqiqat”
escrito por Hakim Sanai,
allá, en el Siglo XII:
“…tú mismo eres ese camino…
ponte en marcha por Él.”
sentenciaba la contratapa.

Recurrí con singular torpeza
a la sinestecia modernista.
Una ráfaga imprecisa de patrias,
de figuras rehusándose
a un lenguaje de timbres y colores
abstractos y quiméricos:

“… el “Pierrot Lunaire” de Schöemberg…” Pensé.

Y como los otros jinetes
traté de comprender cómo oigo lo que oigo.

 


 

Bitácora de una suite (5to movimiento)

La mejor partitura
fue reconocer tus proyecciones
y sacarte ese traje
de sensaciones zurcidas
con ansiedades de todos
y terrores de cada uno.
Dejaste los objetos de transición
y los referentes poco creíbles
diseminados en el raro límite
de tu “personalidad”.

Ya no te sentís
un receptáculo de neurosis y obsesiones,
de límites convencionales
caprichosos e infantiles.

 


 

De diez a diez y cinco

¿¡No viste “El tambor de hojalata”!?
Tenés que verla.
Está basada en un libro de Günter Grass
y dirigida por Volker Schlöndorff.
Es una película terrible,
aunque el libro es mejor.

Pinchá un poco el chorizo así se desgrasa.
y fijate que la morcilla se está arrebatando.

No te hagas tanto problema,
las cosas están difíciles.
Lo único que hay que tener es paciencia.
Cada cosa llega a su debido tiempo.

¿Querés que te vaya cortando los panes?
Las mujeres los quieren maripoza, vuelta y vuelta.
Mejor pongamos los pancitos
en la parrilla, asi se calientan un poco.
En la mesa está todo listo y parece que hay hambre.

Hoy la gente no quiere hacer nada gratis:
“tiempo y dinero”.
El conocimiento es útil en función del rédito.
En definitiva, cada uno
hace lo que puede.

Acá tenés la fuente. Llevemos primero las achuras.
Después vamos con las costillitas.
¿Te parece?

Relajate un poco.

 


 

Nuestro lugar en la fila

Hablando sobre conocimientos prestados,
diría Joaquín Giannuzzi
“que una bala se le clavó
en la conciencia
revelándole la situación indefectible
de lo acontecido”
Una simple esfera de hierro
deformada
por el calor, la velocidad y el impacto.

Vos dirás:

- La fuerza es el recurso de las bestias -

- Pero disparar un arma
no es un hecho de fuerza.
Más bien es un hecho violento. -

Y concluimos que
es la violencia quién
nos bestializa, incluso
ante el gesto civilizado
que supone un pelotón de fusilamiento
verbal, desatado en una charla.

- Nuestra naturaleza pasional -

-Somos una pasión inútil -

El enfoque auditivo se distorsiona
igual que lo hechos acontecidos
en el tiempo de seguir adelante
con rumbo incierto de
pasiones, violencias y bestialidades.

"- Nada más que maneras expresan lo distinto -”

Cada uno cierra su libro.
Apagamos la luz de cabecera
y aceptamos nuestro lugar en la fila.

Mañana es otro día de trabajo.

 


 

Nosotros

Vivimos y sabemos
el uno del otro
a la par de los días.
Hemos sumado
una considerable cantidad de horas.
Idas y errores
vueltas y aciertos.
Somos, a penas, un bosquejo de lo que podemos
y el manojo de piedras
que arrojamos cada tanto,
convencidos que ésta selva
es la mala percepción por haber comido mucho.

- “Los años corroborarán sospechas antiguas.”

Hoy,
nuestro vínculo determina el rol que asumimos.
Funcionamos de ese modo,
al ritmo definido por aquello que somos
haciendo equilibrio sobre una línea,

“- Un vector histórico-“

que también se disuelve.

Somos un plural bastante entreverado;
un cliché de nuestro entorno
sorteando los vientos del contexto.

Pero ya hemos cosechado todo un mar
y construido nuestro propio bote
(es cuestión de tiempo)
Poco a  poco llegaremos a Itaca
para reclamar lo que nos pertenece.

 


 

El cumpleaños

En principio
vos no podés comprender
esa manifestación de geoda milenaria,
el manuscrito de un amanuense
trascripto de siglo en siglo
con metodología de constelaciones
que trascienden un margen finito,
algo indetectable tuyo y heredado
que busca sobre la piedra
el continuo roce
para ir quitando
las cuestiones de un baldío diferente.

Estas agotado

y tu panza es semejante
a los globos del cumpleaños.
Con un conito de cartón en la cabeza,
esperás que traigan la torta rellena
con la crema de todos tus placeres.
Una
de tus tantas elecciones
va a cruzar esa puerta.
A penas iluminada
por una corta llanura de velas,
las va a depositar en frente tuyo:
- es otro punto de convergencia….”

Todos los reunidos
esperarán que cierres los ojos
y redundes en
tres cuestiones que te perturban.
Con la mejor bocanada de aire
vas a intentar
que todos los cabos a la vez
despidan en el humo del rito
las volutas de tus deseos.

Es hora de abrir los regalos.

Mañana
vas a comenzar a desplazarte
tomándote del pasamanos
mientras todo circula.

 


 

Datos de Autor

Gonzalo José Bartha nació en el año 1972 en la ciudad de Mar del Plata, donde actualmente reside. Es diseñador industrial, gráfico y fotógrafo profesional. Ha publicado dos cuadernillos de poesía: “Malabarista de Pekín” y “Cuadernos de Nóctumo”.
Para ver más sobre su trabajo:
www.gonzalobartha.blogspot.com