Del libro: "La casa de siempre"


 

 

 

Antinomia


atrás los cuartos enfermos
los ajustados broches de boda
la ciudad de fantasmas que conocen bien el pasado
sus cementerios su cólera injustificable

el viaje debe hacerse semejante a una revolución:
ardientes los impensados roces
fría la cobertura del lagarto

nadie en tal instancia
lleva fotos en la valija
esqueletos familiares
frasquitos de veneno por si acaso

nunca deberán ser nombrados
los días sedentarios
la bondad a manos llenas
las discretas mentiras.

 


 

aprendizaje


descubierta la farsa
ni mansedumbre ni cicuta
vale decir que restan desacatos de cachorro

nosotros huraños / deliberados
por este borde irregular que llaman mundo

su ruda manera de vivir carcome
y la duda desmorona los lerdos paraísos

por qué
si el tacto sigue siendo la mejor certeza
si al fin todo miembro corpóreo
repele el hecho virtuoso.

 


 

anochece lo conocido

Para la visión renga
la misma perra al pie de muchas camas
la misma sierva y el útero propicio

excita tanto la marca del príncipe
que siguen siendo amantes
él con su arcabuz real
ella identica a una proliferación de azogues

triste bebedora de agua
ebrio triste con sus goces lunáticos

¿Serán aquí las certezas
el destrozo / la carcaza / el fondo de los arrumacos?

Las paredes hablan de virtud inflexible
el desenfreno de dulces guayabas.
Aceptado el reto / habrá que partirse en dos.

 


 

caja de sorpresas


un hacedor para el campo sembrado
y el húmedo laberinto de la rosa
prolijo tocador
puntilloso costurero
espinas y negocios turbios

de idéntico designio ropa sucia
romances interrumpidos a la llegada del tren
y cuando parte
la degradación que la ciencia describe
ya ha sido vista en los frutos caídos del manzano.

 


 

summa y marcha fúnebre


dudo si me resguardo del amor o del tiempo
como quien confirma una sospecha

escribo si me resguardo o busco mostrarme
impúdicamente
si lloro por los debiles o por la índole metálica
en los ojos del héroe

qué iguales a mí se van poniendo las cosas que me acompañan
facturasvencidas     fragmentos     la doble salida.
Cada regreso suma las fatigas de volver a marcharse.

 


 

retomar


emancipada apenas
la mujer refleja un lapso personal
que será historia

en ese balcón inmortal cuelga del tiempo
la propiedad de la luna

denodadamente / a la peor hora /
hace apresto puntuales
como si las flechas y el nido

como si lo imposible estuviera dispuesto
y la fidelidad y la rotación terrestre duraran
se cuelga del tiempo en ese balcón inmortal

para recuperar la luna que le pertenece
lo imposible / la fidelidad / las camelias
elige la mejor forma corporal
como si su compañero fuese a quererla
porque lleva ese vestido.

 


 

mujer junto a la espera


tan parecida a sí misma
que escuchan sollozos desde el patio
tan parecida
con sus procedimientos de gioconda

pero doblan el codo las sombras
retoban su fe tranquila las pilas de bautismo
y demás manufacturas parroquiales

asoma el extraño
y ella nota raras la esquina y la ventana.

El momento exige ciertas transformaciones:
las libélulas son ángeles confitados
que han perdido el camino.

 


 

            

     Denomino cada criatura por los responsos in memoriam, su llamado de enigmático tam-tam, el martirio y lo que nos ha sido arrebatado. La trama de cuerpos virtuales fue convocada a hacerse un nombre que no sea NN.
     Donde dice desaparecido debe leerse arrebato, pasión, Novalis, San Juan de la Cruz, doncella de Orleans. Donde el esfuerzo es tráslucido, supremo el rastro, crudamente expuesta la mancha interior, se imponen intensas metáforas. Las formas concentradas dejan pasar de largo a Federico von Hardenberg, a Juan Yupes: son una virgen en llamas, un muchacho con sus libros bajo el brazo, aquel comandante sin ejercito, la joven embarazada. Los huéspedes impagos, los perdidos, no llevan, no tienen destino determinado y se separan de cualquier residencia salvo la memoria.
     Sin nombre brilla el seudónimo del artista, sonríe el alienado olvidando su yo por algo mejor. A modo de arcángeles juegan los niños a las  visitas, dejan estelas los barcos tragados por el mar, el soldado desconocido reencarna, saltan el límite quienes beben hasta saciar la fuente.

 


 

grietas


números del tiempo derrumbados
torbellino donde cuadros y alfombras recalan
porque hay mucho de buque
y buceador de tesoros

este seco hundimiento se agrieta
hasta ser un huevo mágico / descascarado / fósil

pero, ¿quedó alguien en la casa?
Me niego a discutir si Dios existe.