Utopías y milagros

a Christian, a Matías y a todos los chicos.
a Chiche, a Raquel y a todos los grandes.
a Sanchez, a la Trigo y a todos los viejos.

 

La tristeza es una amiga engalanada
de flores y de aromas
de dulzura.
Se acerca sin premura, sin permiso
se anuncia lentamente:
con ritmos pausados
con lágrimas invisibles
con miradas perdidas
y un andar sosegado.
Podemos oler su perfume por una ventana abierta
oír su música, sentir sus pasos
desear su presencia.
Le abrimos la puerta?
La invitamos a tomar café?
Hoy, sí.

Tiene olor a barrio, aroma de Riachuelo
colores gastados en chapas oxidadas.
Hay balcones floridos, calles olvidadas
sentires de pobreza, letrinas ocupadas.

El respirar se torna duro.
Utopías y milagros.

Dále color a la chapa, dignidad en color carmín.
Poné una escalera derecha, celosías y barandas.
Pintá de rojo esos caños, de amarillo las paredes.
Enderezá la vida de ese muro gastado.
Poné chapa en la chapa y madera en la madera.
Dejá crecer los árboles, dejá correr el agua
dale un poco de gas a esas estufas viejas.
Puerta antigua: viví de nuevo, ponete linda
que la crecida no te toque, que no te despinte.

Utopías y milagros.
Despertares amargos.
Tardes tristes.

Qué puedo darte? Algo lindo y bueno. Algo mejor:
para que no te sigas cayendo por esa escalera
para que crezcan más flores en tus patios
para que no se inunde de mierda el piso de tu casa
para que tus tardes tengan sol y tus chicos crezcan sanos.
Son miles de escaleras
tres mil flores, seis mil caños...
...y a mí no me alcanza el tablero para dibujarte
se me acabó el lápiz a la tercer ventana
se me acabó la tarde en el baño unidad cuatro.
Y hace frío en la oficina.

No te entienden, no les importás:
no conocen tu historia de verdades
tu tristeza diaria, tu amargura en botas de lluvia.
Cómo van a entender tu inundación
  si nunca vieron la marca del agua en tu pieza.

Qué puedo hacer por vos, barrio , carajo!
si lo que te identifica es un estadio con olor a pis.

Utopías y milagros.
Te regalo mi lápiz y mi tablero
mis armas, mis herramientas
con las que dibujo un centímetro cuadrado de tu piel
con las que diseño un segundo de tu bienestar
con las que calculo un instante de tu futuro.

Ya sé que no te alcanzan
sólo espero que te sirvan.
Ya sé que no es lo mejor
sólo espero que te sientas mas cómodo.
Ya sé que no es justo lo que vos querías
sólo espero que tu casa no se inunde.
Ya sé que no es perfecto
sólo espero que tu baño tenga agua.

Tenés muchas casas, tantos patios
tenés todos los nombres y todas las miradas.
No te llamás Caminito, no;
no te llamás Riachuelo, no;
te llamás Pablo, todos los Pablos
te llamás Carmen, todas las Carmen
no te llamás chapa, no
no te llamás madera, tampoco.
Tenés el nombre de todos los chicos y de todos los viejos.
Tenés sus casas, sus patios, sus escaleras y sus flores.
Tenés sus futuros y sus deseos.
Tenés mis utopías y mis milagros.
Tenés mi lápiz y mi tablero.
Tenés mi tristeza sentada en mi mesa tomando café.

Siempre te miro
pero a veces, me da vergüenza mirarte a los ojos
pero a veces, me da vergüenza pisar tu vereda
pero a veces, me da vergüenza entrar en tu patio...
porque sólo tengo mi lápiz
               mi tablero
                             y algunas ideas para darte...
y miro ese horizonte negro que te cubre entero
y un cigarrillo humeante empaña tu futuro.

Cuánta impotencia, cuánta bronca.
Y me da vergüenza pisar esos Patios el día de su
             inauguración.
¿Te estamos inaugurando algo?

Sí.
Utopías y milagros.

Es bueno
con un vaso de vino es bueno...
con tinto es mucho mejor...
...para emborracharme y brindar con vos:
por tus utopías y tus milagros.

 

Buenos Aires, Julio 1992


 

Una paz

Octubre 11, año 2001

 

La paz que se asoma entre las rocas
con gritos de silencios sepultados
sus manos sangrantes de inocencia
los párpados pesados de la historia.

El águila blandiendo sus temores,
insignia cruel para su naturaleza,
sangrando de sus alas la vergüenza
la veloz travesía disonante
en desiertos lejanos
siempre ajenos.
Singular la paloma se estremece
por todas las reliquias ahora inertes
se asoma, se acobarda, se inocenta
el alma inquieta
sorda de arena
muda de fuego
ciega de metralla.

Y si en las causas de estos genocidios
se encuentran los señores de la historia
los que escriben con la sangre de los otros
sus propias cobardías y derrotas

si en las huellas arenosas y distantes
destrozan con sus mentes margaritas
se fugan de sus versos en la noche
y siembran odios de voces repetidas

si en las pantallas asoman bombarderos
que en ráfagas dispersan su malicia
detonando el poder que los invoca
sobre pieles de criaturas desvalidas

si en las fábulas los buenos siempre ganan
en batallas de corajes milenarios
y en estas siempre surgen los cobardes
inaugurando enemigos en la noche
alimentando su venganza, la del otro,
con miedos de poder sobre la historia

si en estos versos la paz se invoca
contra la especulada guerra de los poderosos,
sembremos de margaritas la esperanza
con los ojos del chico de esta historia
repetido por millones frente a uno
hambriento y desvalido por el mundo
aquel al que invoca para su santa guerra
            civilizada u ostentosa
            en el nombre de un dios y otras blasfemias
el monstruo de las guerras de este siglo:
terrorismo es el nombre
el uno con estado, el otro por servirlo
           hijos del mismo vientre
disputándose el trofeo
el anunciado rostro de la muerte.

Y el gran genocida de la Historia
despertando de un sueño sin prudencia
se muerde, se transforma y desespera
mientras en un desierto del planeta
los ojos del chico de esta historia
nos miran y nos claman
nos lloran y nos mueren
de esperanzas de paz y de palomas.

 


 

Tristeza sin bienvenidas

La tristeza me abraza sin prudencia
sin calma, sin pausa
es un arrebato de mi propia locura
de mi propia inercia
de mi propio abismo.

Le imploro que parta y ella es terca
la necedad la viste con adornos
de seda, brillante y con soltura
se sienta, se para, me acorrala.

Con su figura tan desmemoriada
tan tenue es su clemencia
tan quieta es su arrogancia.

Hoy no me da respiro ni piedad
no permite a mis músculos la calma
no deja de mirarme, amenazante
no deja de dolerme
de hostigarme.

Le imploro que parta y ella es tenaz.
Esta vez no ronda mis desvelos
es el desvelo mismo que me aparta
de mis mas elementales distracciones.

Ya se irá
             la conozco, de memoria
pero mientras dure su presencia
tomando café conmigo en esta noche
no puedo sino escuchar sus vanidades
sus logros
sus diplomas
ausentes de toda bienvenida en mis paredes
en mis cuartos vacíos
en mis manos inertes.

Cuando se vaya
              siempre hay una vez que se va, la conozco
andaré por otras nubes
viajaré por otros mares
me ahogaré en otras bocas
auguraré destinos y recompensas
a las almas que me lloran sus desvelos
y después,
mas tarde o mas temprano,
volverá
             la conozco, de memoria
a inaugurar nuevos dioses sin misterios
a despilfarrar sus virtudes en mi casa
a desafiar mis sueños inconclusos
y ganar,
por un día,
mis batallas.


Buenos Aires, noviembre de 2001

 


 

Años

Saberse equivocado
con tantas proezas hechas.
Haber puesto los puntos
donde iban punto y coma.
Haber hecho una tesis
sobre errores y dudas.
Haber dicho verdades
con tan mala ortografía.
Haber sido inmune
a la memoria suplicante.

Haber olvidado el origen
haber equivocado el mensaje.

No hay presente que valga
no hay verdades presentes
no hay noches que disipen
la duda tan mal hecha.

Haber querido tanto
haber luchado todo
y sin embargo la ausencia.

 

Buenos Aires, junio de 1994


 

Bienvenido

 

Si el tiempo ya no entra en tu paisaje
y las olas se aquietan sin tu espuma.
Si los colores dejan de agitarse
y la calma inunda tus mejillas.
Si tu desnudez te mira sin mirarte
y la música olvida tus acordes...
entonces ,
salí a la calle:

regalale al viento tus mejillas
dále tu piel a la lluvia
esparcí tu aroma en esa flor.

Y no te cubras más
ya no te ates los zapatos.

Subite a un vagón cualquiera
corré aunque no te mojes
no abras el paraguas.
Y sacate las máscaras
y tirá tus disfraces
y buscate en el espejo y mirate, mirándote.

Y aún más
             si ese día
encontrás la hermosura de tus labios desnudos
descubrís que es de día y te sentís despierto:
ponete cascabeles, vestite de colores
vení
vení a encontrarte
y dame tu mejor beso.

 

Buenos Aires, agosto de 1995


 

El cuento de los espejos

Para ser todo aquello que nos pasa
        eso que somos si nos atrevemos
        eso que nos auguramos en silencio
        eso que nos deseamos y nos lloramos
habrá que reír un poco antes que nada
mirándonos al espejo como ajenos
descubriendo lo propio como nuevo
y aún dibujando arrugas, sonreirnos
y aún pintando canas, desbordarnos.

Habrá que ser mas fieles a los mensajes
leyéndolos al revés sin hacer trampa
habrá que desnudarse como amantes
habrá que dejar las máscaras para otro día.
Habrá que saber mirarnos sin reojos
de frente, sin sigilos y sin vueltas
limpiar el espejo de las brumas
lustrar el vidrio que nos nubla el alma
o aún comprar un nuevo espejo si hace falta.

Pero si así y todo el desconsuelo
se instala y nos reclama sus caricias
si de todos modos las batallas
las ganan los cobardes que hay adentro
no defraudemos a nuestro destino
amable compañero sin medallas
dejémolse un lugar en el espejo
aún chiquito y en el rincón mas desvalido
e intentemos nuevamente
cada día
esa batalla incierta y postergada
de sabernos asesinos de la muerte
de sabernos dueños de las alegrías
de sabernos amantes de nuestra propia locura
de saber que
de todos modos
aunque peleemos al revés
somos un cuento de lo posible.

 


 

Encontrarte

No me pidas que escarbe en los olvidos
porque voy a encontrarte, no tan lejos.
Y voy a verte mudo.
Y vas a verme ciega.
Y voy a ver tu sombra en los pasillos.
Y vas a ver mis sueños escondidos.
Y vas a reclamarme tu presencia.
Y voy a refugiarme en mis ausencias.
Y vamos a olvidarnos del olvido.

No me pidas que escarbe en la esperanza
porque voy a encontrarte, quizás lejos.
Y quizás nos pidamos un respiro
una paz mullida, un pasto tierno
y quizás nos besemos en las puertas
acunando el olvido, ya sin penas.

 


 

Murmullos

Hay algo
que no puede ser palabra
una imagen
que no puede ser canción
queda intacta en la memoria
la memoria del después.

 


 

Sandeces

Dulces mensajes de almas puras
dicho así, trivialmente
poesía mal hecha, de antaño y peor
pero nombrarte, cómo
sin tenues y burdas palabras de ayer
indefenso temblor de la carne
mascullando sandeces
palpando lo amable
cómo nombrarte sin esos motes
letras huecas
banales sudores y más
artilugios de mago errante
fe de erratas al final
y volver a empezar
confusión de conjunción de cuerpos
continuos ahogos en agua sin sal
bebederos de deseo
cómo nombrar tan roja la rosa
si no es así:
tan roja la rosa
tan rojo el rosal
madriguera de antaño
versos de otros
hablar tonterías
hablar por hablar
calor en los cuerpos
adentro, afuera
cerca, muy cerca
subir por la piel
agua para dos
apagar el incendio
apagar la locura
más banal
cordura insensata
dos almas y el mar
morder la boca
más trivial
calor, olor, deseo,
dos bocas de mar
dos cuerpos de fuego,
sudor en el alma
de a dos, banal, real
pasiones secretas
los versos de antaño
van por más.

 


 

Poesía urgente

Nadie escucha sus pasos
están descalzos
Nadie lee sus poemas
están en blanco

Pero están y es sabido
y nos miran de a ratos
con sus ojos oscuros
con sus dedos latientes

Están en las oscuras marquesinas
el viento les canta a sus oídos
la noche los abraza temerosa
tiniebla de futuro impredecible
banderas con franjas de colores
dibujos en sus mentes escondidos

No hay poesía que albergue su destino
su presente en hojas mal dobladas
la ilusión que se aferra al continente
de dolidos millones de niñitos

Qué hacer en esta selva maldecida
no sólo por el poder que los oculta
sino por la indecencia de los tantos
que con traje o sandalias los ignoran
con monedas no se quitan esas culpas

Nadie sabe sus nombres pero advierten
que son muchos
que son nbi
marginales del sistema
postergados
pobres
cabecitas negras
en desuso
piojosos
malolientes
insolentes
y como no les alcanza
ya son delincuentes

Yo les canto igual
quizás me escuchen
Yo les canto desde el dolor y la impotencia
les digo que el futuro es para ellos
de ellos
con ellos

Yo les canto igual
no tengo otra
tengo las manos huecas y dolidas
no me calma el verso, y la armonía
se escapa de la mano de un chiquito
paseo con el sol a todo fuego
los monitos le cuentan otra historia
él se ríe
y su sonrisa cubre el mundo.

 

Buenos Aires, Octubre 23, año 2004

 


 

Gabriela Mari

- Publicó recientemente el libro "Cuentos que cuentan cuentos"  (Editorial De los Cuatro Vientos)

- Publica anualmente poesías y cuentos en la revista Abrapalabra.

- Ha sido editora y directora del periódico "Palabras, un periódico de Palermo".