CUERPO LEVE

En la breve dicha
zumban las habitaciones
tan creíbles
que cambiar su orden
sería romper la imaginación
que ronda nuestro sosiego
nuestro sueño

Los objetos y las cosas envuelven
el día con su red
y el cuerpo tan leve y torpe
permanece
tras un velo de misterio

(Y el tiempo después
los arrastra)

Por eso buscamos
en los cuadernos antiguos
una manera de justificar la vida
reconocer la desnudez
lo frágil
y el coraje suficiente
para enfrentar el mundo
como si fuera
real



 

DESDE EL MURO

Avanza inquietante el cuerpo
y su historia
en una voz que llama
desde el muro
donde se dibuja la sombra

La mirada se disuelve
en la música de la noche
las manos
se unen

 


 

HUÉSPEDES

Alojados en la casa
que no parece nuestra
nos acercamos ajenos
a ese espacio
en la frontera de lo irreal

El desasosiego nos vence

A veces con los ojos
descubrimos el edén
sin sueños

Otra manera de estar
indiferentes al tiempo

OJOS
Azules contemplan
el enfermero sol de esta tarde

Aparecen en el movimiento
de una calle de la infancia

Me envuelvo ahora
con el trapo de tu mirada
temblorosa
y blanca

 


 

MUJER QUE MEDITA

En el fondo de la noche
una mujer piensa en su trabajo

En la otra habitación duermen sus hijos

A medida que la sombra pasa
lava su pena
suaviza la frescura del sueño
su dolor

 


 

BOCETO

Vuelve
en todas las cosas el tiempo
Desanda en ellas
el día que crece
entre vos y yo

Pronto entramos en otoño

¿Seremos también ese desprendimiento
en la naturaleza?
¿Apenas una hoja esbozada?
¿Dos siluetas de oro
en el corazón del viento?

Mirada
de asombro o desamparo
Gesto de descubrimiento
en nosotros
(Con nuestro aliento de probable sueño
para el día que nos sigue)

 


 

MUJERES DEL SUR

Las mujeres –todas– del sur
crecen lejos
en la esperanza y el tiempo
del sol y de la luna

Allá con la vida cercana
a pura montaña
selva y campo

Tan enraizadas
y cada vez más solas
en ese paisaje
que separa
los anhelos y las cosas

 


 

EL CENTRO DE LA CASA

Las cosas pequeñas
se acumulan
La huella de su pie
dibuja con sombra

Las cosas están y no
en la fiebre
de su historia

Y aunque
cierre los ojos
se graba en su respiración
el tiempo

 


 

EL ENGRANAJE

Entre los pliegues de ese río de sombras
el puerto conoce el paso de los hombres
como un vestigio de todos sus combates

Cambia de manera vertiginosa esta tierra
que hace mucho fue benigna

y el crepúsculo parece anticipar
ese desamparo que nos une

En el final de siglo
tiembla el hombre que camina en círculos
a la intemperie de la historia

 


 

EL RIO SE BUSCA EN EL FONDO DE LOS HOMBRES

 

El cuerpo del hombre
se refleja en el río
en el agua de vertiente y bruma
El río amenaza a los ojos
que mueren en la distancia
se lleva la ranchada
todas las raíces
y un torrente de hojas golpea
los brazos que se aferran a las ramas
para buscar la vida de los otros

 

Después de la tormenta
la tierra renace con el  sol
vuelve el hombre a buscar en los escombros
a perpetuar la sangre que hierve
y después que deja de filtrarse la luz
entre los sauces
se escucha un sonido solo
en el vientre de la noche
Voces lejanas
llaman a la vida
pasan manos temblorosas
canoas de silencio
Se aquieta el vino en el hombre
que mira el río
 y revive la lucha en sus ojos                                                                                               

 

Por la orilla
anda un chico descalzo
y el río
sigue buscando en el fondo de los hombres

 


 

GESTO

La mano cubre
parte de su rostro
Dibuja una línea
que brilla en el costado de la boca
La sombra alcanza sólo el borde de tus párpados

Mano acurrucada ahora como un racimo
en el silencio de los ojos
Y vos detrás
en el lugar de mi obsesión

Persiste entre nosotros todavía
esa luz
esa elocuencia tan sutil


 

OTOÑO

Olor a tierra mojada
y en la penumbra del cuarto

susurros
palabras
conversaciones

Los pájaros cantan
en ese milímetro de árbol
que los une

Secreto de calendario
que se despliega
en nuestros oídos
como un puente

Vacilaciones de la luz
en cada ademán salvaje de ternura
Y después
la madrugada de un paso
sobre el rojo del otoño

 


 

Datos de la Autora

Gloria Oscares nació en Mercedes, Buenos Aires y actualmente reside en Capital. Es poeta, narradora, Coordinadora de talleres de escritura y Psicóloga Social.

Ha publicado su libro de poemas “No sé entonces” , que fue comentado por la Profesora Graciela Maturo y publicado en la Revista Literaria del Instituto Literario y Cultural Hispánico: Alba de América; ha participado en varias antologías de poesía, entre las que se encuentran: Poesía Argentina de Fin de Siglo-Selección Lidia Vinciguerra-Editorial Vinciguerra-; ha integrado la Antología Concurso Nacional de Poesía-Año Internacional del Che (2da. Mención) (Jurado compuesto por: D.Bellesi, J. Bignozzi,J. Boccanera, D.H.Helder, V.Redondo, M.Rosemberg, J. Villafañe y J.L.Mangieri).

También tiene cuentos y poemas publicados en revistas literarias nacionales y  extranjeras. Dirigió la revista Molinos de Viento y actualmente realiza su Colección Pohésys, de edición de autor. Ha recibido numerosos premios por su obra poética, participado en recitales y eventos culturales en el país y en el extranjero. Contacto con la autora:

gloriaoscares@hotmail.com/ Te. 4642-6441.