MONTAÑA

 

Sismo y erupción
la tierra se mece en mi cuerpo
árbol rugoso y enérgico
abierto e inmóvil
sobre el que cae la fuente y asciende el agua.
¡Aplausos! ¡Palmas!
La mano de un muerto se abre en círculos
las imágenes se quebraron como un árbol.
Estoy solo, arrodillado
a orillas de este fuego oscuro
y todo lo que me rodea
se parece a la luz.


 

ÍCARO

 

Abajo,
precipitándose sobre leche materna
dando vueltas sobre sí misma, la tierra,
abierta como una flor que pende del cielo
fruto entre las olas, centro del mundo
y alrededor
un resplandor de caballo, una explosión
de soles, un río
que se extiende más allá de su lecho
y suelta sus cadenas.
¿No siento miedo mientras caigo?
El viento golpea con furia mis alas
caeré al océano.
Antes, alcanzo a preguntar
¿A dónde habráido tanta tierra?


 

ECLIPSE

No había nada y se apagó
negro, negro, negro.
¿Qué sentirán los animales
cuando se muera la tierra?
Nada, no había nada y de pronto
un hijito de luz, un círculo
detrás de la luna
en la espalda del sol
es hermosa la luz que nos llega.


 

GÉNESIS

A aquellos cuyo polo es la noche
a quienes el agua sepultó en sus entrañas
a quienes aún duermen recostados en la tierra
junto a animales salvajes, como niños no nacidos…
Escucha, ahora
¿no oyes palpitar la tierra
como un vientre materno?
Penetra el aire sus cuerpos y la luz
cae en hermosos círculos
muriendo y naciendo, a cada instante.


 

LAMENTO

Abra el aire mi puerto donde sueñan los peces
caiga la mañana y la tarde y sucédanse los días,
el agua y el viento;
repítanse mis pasos en este salón abandonado
y que la misma mano
me arrebate cuando deposite yo mis huesos en el océano.
Caiga un bloque de aire y ascienda el canto
parecido a un lamento. Hagan mis brazos
como el agua alrededor de la bestia.
Sean el agua y el aire luz en esta tarde
en que las flores se aparean inmóviles.

 


 

ARTE POÉTICA

Como el irrumpir de la luz
o una fruta que cae
por espacios levemente abiertos
un hombre hay, un aleteo impreciso
un resonar de objetos
constante, rodeándome
buscando otra vez su centro
mientras pasan, incesantes
las horas sobre las piedras.