CUBA

ABEBE

   Al maestro de la crónica, Víctor Joaquín Ortega

Hubiera sido domador de leones
o acarreador de búfalos
y de pronto apareció como una sombra
al borde del Coliseo Imperial
donde hubiera sido gladiador o almuerzo
su vida en el pulgar del Cesar
desde un país de feudos
de no se sabe dónde
con un nombre innombrable   Abebe Bikila.
Todos miran sus pies de subirse a los dátiles
de correr las sabanas
y de pronto aquel silencio empieza a hablar
por las calles olímpicas
un danzarín descalzo
un corazón en cada dedo
el sol revienta el pecho
pero el baobab le empuja
El Nilo corre bajo sus plantas
su sonrisa es dura como marfil de Dahomey.

A Roma le falta el aire
África cruza primero en el centro del mundo
sudando selva y mijo
callado
como una sombra.

 

(Del Libro “Los corderos alzan la vista”)
reinaldocp@cultstgo.cult.cu


 

ISLA

La Isla se me escapa por la boca
es un suspiro
un rasguño en la piedra.
Cuando quiero asirla escapa con ala de ángel
cuando quiero dejarla me hundo en la arena
Isla mínima    semilla en el pico de un pájaro
Isla gigante    hormiga con un destino a cuestas
Isla de azúcar y de agua
Isla de los cien caudillos y las mil flechas
cerca de las murallas de Antonelli
un joven saca su tigre al viento
libera el pez amarillo
monta cachumbambé   alcanza el cielo.
La Isla sube hasta el Pico real
deja su corazón entre la niebla   ¡ay, Isla!
ojos de niño
no me mires
una guadaña castra mis venas
el sol arastra
los moluscos el estiércol
en un charco de luz hila la historia
un caballo bicéfalo.

Los corderos alzan la vista
La Isla espera.

 

(Del Libro “Los corderos alzan la vista”)

 


 

LUCÍA

Era un retoño sostenido por Dios, un soplo apenas. Cuando se echó al mundo, los agoreros esperaron para verla hacer, pero a su cuerpo mordido le nacieron ramas.

Era un milagro, dijeron todos, cuando encontró el amor, pero su voz era un alumbramiento y sus dedos pequeños como la ternura. Un milagro, cuando nacieron las palabras, porque el corsé se apretaba como la hiedra, como una maldición.

Era pequeña como una semilla, pero volvía gigante lo que tocaba. Era una hebra del destino en nuestras manos, una brizna, una lágrima helada. Serena como quien se ha sentado a solas con La Vida.

Cuando se fue, murieron Todas las mariposas de la tierra.

 

 

(Del Libro “Los corderos alzan la vista”)


 

EL TERCO

Yo vivo en una isla dentro de otra isla
todos los días recorro el largo puente
entre el mundo y mi cama
todos los días intento
beso a una arpía con su garra discreta
y me siento a escribir una crónica
con música de fondo
yo vivo alzando cada gloria breve
me persigno por los que ya no están
por los que estamos
entro a mi cuarto de guayaba y murciélago
a vendar mis pulmones para mañana
yo vivo maldiciendo los relojes
yo soy el terco que sube al tobogán
ya veces se despeña.

 

(Del Libro “Los corderos alzan la vista”)

 


 

SONETO DEL SUICIDA

La vida es lepra y luna    una glorieta
leve manzana al viento  este temblor
un abismo quemante      incitador
la diana en el cristal       una saeta

un farol mortecino    marioneta
en hilos del destino   surtidor
diente  gota clavada   ruiseñor
demonios que se quitan la careta

La vida es un absurdo   garfio duro
espiga del pantano   flor de loto
un leopardo dormido tras el muro

una cornada al vientre   un hormiguero
el manantial vacío   puente roto
una camelia hundida en el acero.

 

(Del Libro “Los corderos alzan la vista”)

 


 

NEFERTITI

Novia del sol
Akenatón guía el carro de oro camino a Amarna
Egipto cae ante tu imagen de alabastro
los toros sagrados te inclina la cerviz
cien remeros   cien trozos de basalto suben el Nilo
en tus ojos vuela el ibis blanco
La cebada ha crecido como en las buenas lunas
hay un olor a bálsamo en las tiendas
tu vientre de palmera es un oasis
Horus está mirando al infinito
pero  el poder es un halcón
la envidia es una llaga
los sacerdotes ruegan a Osiris porque el sol se ponga
que se marchite tu frescura de loto
que las arenas caigan sobre Amarna
que los papiros bajo el signo de Atón queden proscritos
pero    tu corona es el cielo de Egipto
           la eternidad es una pirámide.

 

(Del Libro “Los corderos alzan la vista”)

 


 

LA CIUDAD DE LA NIEBLA

La ciudad de la niebla está perdida en la punta del mapa

La ciudad de la niebla entrega sus cuatro corazones
aunque el extrañó lance la pedrada

La ciudad de la niebla es un bolero
la sostienen orquídeas e hipocampos

La ciudad de la niebla es niña de primera comunión
una costilla le atraviesa el alma

La ciudad de la niebla es una hoja

La ciudad de la niebla tiene labios.

Pinar del Río, Cuba, diciembre, 2004.

 

(Del Libro “Los corderos alzan la vista”)

 


 

OJOS DE LITORAL

                           A E. Alonso

Yo andaba tras los azules de Amelia
en las columnas   en los cristales 
en las junglas de Lam bajo mis pies
Yo me sentía descubridor
y andaba despacio por el corazón de la Isla
-si es que cada rincón de la Isla no tiene su propio corazón-
Yo
montándome en las crines de metal del Quijote
cerca de los que entran y salen con la luna menguante en las manos
Yo
sin sospechar
que alguien soñaba con tocar las ramas entrelazadas
de las casa antiguas
los parquecillos de tertulias y adoquines
y el mar
yo
vi en tus ojos el litoral batido por las olas
las calles de mi barrio
y caminé hacia ti.

                                 Habana, 2006.

 

(No incluido en libros anteriores)

 


 

LECCIÓN DE ARQUITECTURA

Para construir una iglesia    la cúpula   los planos
pero yo quiero ser tañido de campana
vitral
devolver la luz azul-amarillenta
a los fieles,
la ventana ojival que busca el cielo
la piedra bautismal de los recién nacidos
el pedazo de pan
piedra de cantería piedra bruta piedra filosa
piedra sobre piedra
el puente levadizo sobre el foso
la almena por donde al guarda se le va la madrugada
mientras cuenta estrellas con la punta del fusil,
la hoja de acanto
la rosa en el frontón  el templo

y apenas soy arena en la cuchara.

 

(No incluido en libros anteriores)

 


 

LA NOCHE DE FEDERICO

¡Oh  noche de melaza y aceituna!
Guadalquivir fuera del cauce
Noche de tétano y sablazo
Noche de búho con el pico azul
Noche de espejos
Noche de lepra y daga
Noche para sacar la esquirla
Erizos voladores
Noche de fin del mundo
Noche pétrea
           Impía

Noche de cien ladridos
Y una lágrima.

 

(Del libro “ Los corderos alzan la vista”)

 


 

DATOS DEL AUTOR:

Reinaldo Cedeño Pineda (Santiago de Cuba, 1968). Licenciado en Periodismo y Master en Ciencias de la Comunicación Social. Premio Nacional de Periodismo Cultural en Cuba, 1998 y 2001.  Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Tiene publicados los libros “Son de la Loma” (investigación musical), “Cartas a Saturno” y “El diablo y la luz” (entrevistas y ensayos) y el poemario “Los corderos alzan la vista”. Fue redactor jefe de la página cultural del periódico Sierra Maestra. Actualmente es realizador de la emisora musical Radio Siboney y colabora en publicaciones cubanas y extranjeras, tanto web como impresas.