El 27 de noviembre de 2003 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires sancionó la ley de expropiación de las instalaciones de lo que fueran los Talleres Gráficos Conforti y su cesión a una cooperativa de trabajadores que adoptó el nombre de Gráfica Patricios. Fue el final de nueve largos meses de toma y el retorno del olor a tinta y del ruido de las rotativas que volvían a funcionar.

Cuando los obreros iniciaron el reconocimiento de cada rincón del inmenso edificio de Patricios 1941 (que jamás habían recorrido en su totalidad), lo último que imaginaban encontrar era un estudio de radio a medio equipar.

Esa inesperada "capacidad ociosa" con la que se toparon fue el puntapié inicial para lo que, dos años después, el 13 de diciembre de 2005, se transformaría en RADIO GRÁFICA (FM 89.1). Con el eslogan "Recuperando el aire", la nueva emisora se formó con el objetivo de representar y hacer lugar al sentir de los vecinos de ese extremo sur de la ciudad, entre La Boca y Barracas.

El edificio de Gráfica Patricios aspira además a convertirse en un polo social de la zona. Ya funcionan allí una escuela y un centro cultural y, próximamente, se instalará un centro de salud del Hospital Argerich.

Radio Gráfica es animada por un grupo de personas con más o menos experiencia en el medio que se acercaron durante el conflicto. Violeta Burkart Noe es una de ellas. Viene de FM La Tribu y hoy integra el área de programación del colectivo de la emisora.

 
La radio empezó cuando los obreros encontraron dentro del edificio un estudio prácticamente armado…

Claro, el dueño de la fábrica tenía un canal abierto local de televisión, que transmitía misas y cosas de la iglesia, y una radio, Radio María.

¿Radio María?

Sí, una repetidora de una señal internacional católica. Los obreros no sabían que estaba ahí la radio. Como la fábrica tenía otra entrada, el dueño anterior había sacado todo durante la toma. Con la expropiación empezaron a ocupar todo el edificio. En el piso que era de las oficinas se hace una escuela secundaria del Programa de Deserción Cero del Ministerio de Educación de la Ciudad, que tiene unos doscientos alumnos. En ese segundo piso encontraron los estudios de la radio y la torre de transmisión. Ahí es cuando llegamos nosotros: la cooperativa nos invita a un grupo de militantes, organizaciones sociales y periodistas bastante heterogéneo.

¿Cómo se hizo esa convocatoria?

Por conocidos… Se juntó gente que supiera algo de radio, de periodismo, entre los vecinos y organizaciones que se acercaron y ayudaron durante los nueve meses que estuvo la fábrica tomada aguantando los desalojos. Ahí se armó este grupo. Empezamos a discutir, a conocernos entre nosotros y a ver qué andaba y qué no andaba. Y a pensar una radio de la fábrica para el barrio. Comenzamos a hacer actividades para juntar plata: un recital con Peteco Carabajal en el Bauen, otro con Jaime Torres en el Teatro Catalinas. En agosto del año pasado decidimos hacer unos talleres de radio, como para juntar gente, nutrirnos y para pensar entre todos la radio. Armamos una capacitación en operación técnica y en producción de radio. Ahí se sumó gente del barrio: una murga, el grupo Catalinas, un comedor, los obreros gráficos… Poco a poco íbamos arreglando la consola, conectando la antena (estaba la torre pero había que conectarla), la jabalina [descarga a tierra], los micrófonos. Conseguimos una computadora a través de una rifa. Cada uno trajo lo que tenía, lo que podía. Hay sillas de todos los colores… Y bueno, después estuvimos buscando el dial en el cual se podía transmitir. Al final encontramos el 89.1, que es en el que estamos ahora. Empezamos a pasar música, a salir con el walkman a ver hasta dónde se escuchaba. Fue un lindo proceso. Luego, ya con la capacitación, empezamos a pensar programas. En diciembre nos largamos con uno. Era el cumpleaños de la recuperación de la fábrica y el lanzamiento de la radio, por lo que quisimos hacer un especial contando la historia de la fábrica. Fueron cinco días enteros de entrevistar a todos, contar cómo fue… Por ejemplo, los del grupo Catalinas hicieron un radioteatro sobre la historia del proceso: representaban cómo habían sido las asambleas, las peleas con el dueño, las votaciones, el desalojo, la expropiación en la Legislatura. Súper divertido, actuado entre todos. Hicimos un recital en la calle con Arbolito, la Fernández Fierro, el Choque Urbano, El Portón, entre otros… Ahí empezamos a transmitir y a lanzar programas.

¿Hay una integración entre el grupo que lleva adelante la radio y los trabajadores?

Sí. Lo primero que hicimos fue conocernos, charlar, discutir, participar de algunas asambleas de la fábrica. Los invitamos a la capacitación y algunos vinieron. Se sumó también el sindicato gráfico, la Federación Gráfica Bonaerense, que apoyó todo el proceso. Tiene un programa. Además, hay otros trabajadores gráficos que saben algo de radio, así que vienen y traen sus casetes. Ahora estamos esperando que armen sus programas. Los obreros la fábrica están todo el tiempo: suben, traen un disco, participan, los entrevistamos, nos ayudan a poner los cables…

¿Ellos discuten en sus asambleas qué quieren de la radio?

Nosotros les preguntamos todo el tiempo qué quieren. Por eso le pusimos Radio Gráfica. Ellos, con toda humildad, dicen "los que saben de radio son ustedes". Pero siempre se plantea qué quieren escuchar. Hacemos cosas en común: resolver temas como la seguridad o la instalación de infraestructura. También le cambió todo a ellos: para entrar a la radio hay que pasar por la fábrica. Entonces, si viene un invitado, un cantante o los integrantes de un programa, todo pasa por ahí.

¿De dónde obtienen los fondos?

Hicimos todo lo que se nos ocurría: los recitales de Jaime Torres y Peteco Carabajal… Instalamos un buffet en el recital que hicimos en la calle. Por donde podíamos tratábamos de generar recursos. Ahora, el 7 de septiembre a las 20, vamos a hacer otro recital en el Bauen para comprar matafuegos, una impresora, otra computadora, lo que nos alcance. Además, lo que es hace al funcionamiento regular de una radio: buscar publicidad (hasta ahora tuvimos suerte: en el barrio y con algunos canjes) y ahora hay unos 25, 30 programas que, en su mayoría, pagan el espacio. Hay algunos, como el programa de la escuela, que no pagan. Pero otros, más de afuera, nos dan las finanzas regulares como para pagar el teléfono o alguna silla más. También estamos buscando subsidios como para poder hacer más actividades. Estamos detrás de una ayuda de la Secretaría de Ciencia y Técnica que nos permitiría volver a hacer capacitación para el barrio, nuevamente, porque queremos que se siga sumando gente. Para que los vecinos que hacen programas sepan hacer radio. Además, queremos para diciembre poner la radio en Internet. Por ahora la radio llega a Parque Patricios, algo de Avellaneda, algo de San Telmo, Constitución, La Boca, Barracas. Tenemos un transmisor de 300 watts. Por eso nos localizamos en el barrio: queremos hacer una radio del barrio con los vecinos. Y está bueno porque pasa: una asociación civil que trabaja con la contaminación en el Riachuelo tiene su programa, la escuela tiene su programa, las murgas tienen su programa, el grupo de teatro Catalinas tiene su programa, el CGP tiene su programa.

¿Qué programas tiene el colectivo que se hizo cargo de la radio?

Tenemos una tira a la mañana y una tira a la tarde, que fue con la que empezamos en diciembre pasado. Se llama "Abramos la boca" y es un programa centrado en entrevistas y especializado en las problemáticas del Sur. No sólo en el barrio de Barracas sino todo lo que pasa en el sur de la ciudad.

¿Cómo es la respuesta del barrio? Sinceramente, ¿se escucha?

Sí. En realidad la audiencia es una construcción. Es una radio nueva, tiene seis meses. Estamos contentos cuando vemos que se acerca gente, que escuchan, porque además, al ser programas de gente del barrio, también lo escuchan los amigos, los vecinos. Hace unos días salimos a hacer una volanteada en el centro del barrio para que conozcan la radio. Hubo muy buena recepción: "sí, ya la escucho"; "ah, la voy a escuchar"; "yo quiero poner una publicidad"; "a mí me gustaría hacer un programa". La gente está contenta de que haya una nueva radio en el barrio. Nosotros queremos salir al barrio a hacer programas, como hicimos en el Centro Cultural El Perro, en la Avenida Suárez. Transmitimos desde ahí, en el comedor, en el merendero, con todos los pibes ahí, comiendo, tomando la leche.

[Esa transmisión, titulada "Bombas pequeñitas", se hizo el 28 de julio junto a FM La Tribu. Tuvo como objetivo contar qué significa "tener menos de 12 y vivir en el sur". Un fragmento puede escucharse en: www.podcast.fmlatribu.com

Después, hicimos programas especiales, como el de la historia de la fábrica o las "24 horas por el 24 de marzo", con informes, música especial. Ahí circuló gente todo el día, trayendo empanadas… El 1º de Mayo hicimos otro programa especial. El colectivo que organiza la radio se mezcla con todos para que todos produzcan y todos participen.

¿Cómo entienden ustedes la comunicación comunitaria?

No sé qué dice el manual de comunicación comunitaria, pero nosotros queremos que vengan los vecinos cuando haya un problema o algo bueno. Si se va a hacer el corso en la esquina, que llamen, que vengan a pasar la gacetilla; que sea una radio de puertas y micrófonos abiertos de verdad. Queremos que sea una radio de servicios. A la mañana vamos a empezar con clasificados: vendo una heladera, necesito un paseaperros, etcétera. Tenemos pensado hacer una red de corresponsales populares, con la consigna "por veinte centavos podés ser reportero", porque la gente puede ir al teléfono público y llamar para decir que hubo un choque o que se incendió un conventillo en La Boca. De hecho, se incendió un inquilinato y vinieron a contarnos. Cuando robaron las computadoras de la escuela, subió el director y dijo que quería contarlo en la radio. Así como Rodolfo Walsh decía "un corresponsal en cada fábrica", nosotros queremos un corresponsal en cada organización, en cada esquina, en cada manzana. La idea de polifonía, de que cuantas más voces hablan más representativo es el discurso. Por otro lado, creemos que radio comunitaria no tiene que ser igual a baja calidad. Entonces, lo primero que hicimos fueron los cursos, sabiendo que el vecino o el obrero gráfico pueden aprender tres o cuatro herramientas centrales para hacer un programa y poder comunicar mejor.

¿Cómo funciona el grupo que coordina la radio?

Trabajamos como un colectivo bastante asambleario. Nos juntamos, discutimos, definimos, tiramos líneas de acción. Cuando hay algún lío se llama a asamblea para resolverlo. Y también nos repartimos por áreas para aceitar el funcionamiento cotidiano: programación, finanzas y gestión económica (que, además de seguir los ingresos y salidas de dinero, gestiona la posibilidad de obtener algún subsidio), un área más técnica (que se ocupa desde la computadora hasta la antena), una parte más política o de relaciones institucionales (que tiende estos lazos y redes). Además, nos repartimos entre los que están en el programa de la mañana y el de la tarde, que son los institucionales. Estamos también participando con la escuela en el Plan de Inclusión Educativa, para que los pibes puedan volver a la escuela.

¿De qué manera?

Es un programa del Ministerio de Ecuación para que los que nunca entraron o que se fueron de la escuela puedan volver a ella. Lo primero que brinda es una beca de 40 pesos por mes para que cada pibe haga talleres, con la idea de que empiece a entrar al edificio escolar. Después de un año empiezan a cursar como alumnos. Es como un paso intermedio para que alguien que hace años que no va a una escuela se acerque a una institución educativa y participe de un taller de pintura, de serigrafía o de radio.

¿Cuánta gente integra el colectivo?

Unas treinta personas. Hay distintos grados de participación. A full, cuatro o cinco horas por día, hay ocho. Y en total, en la radio, hay unas 150.

¿En qué se diferencia la agenda barrial de la agenda de los medios tradicionales?

Muchos de nosotros no somos del sur. Cuando comenzamos a conocer la cotidianeidad del barrio nos sorprendió la cantidad y variedad de organizaciones barriales que hay en La Boca. Hay cientos. Culturales, políticas, sociales, educativas, deportivas… Los murgueros, los del teatro, los del Riachuelo, los puesteros, los que trabajan para los turistas, los inquilinatos, los comedores, las cooperativas, las bibliotecas. Están muy orgullosos de ser de Barracas o La Boca y defienden su barrio. Hay una identidad muy fuerte. Yo creo que debe ser una de las zonas de la ciudad que más historia tiene. Además, esas organizaciones están muy arraigadas con el barrio. En el Abasto hay muchos teatros o en Palermo hay muchos bares, pero no hacen cosas con la gente del barrio. En La Boca, el grupo Catalinas, por ejemplo, es un grupo de cien vecinos-actores que hacen teatro. Por otro lado, nos encontramos con las problemáticas específicas: basta tomarse el colectivo 39, que va por Avenida Patricios, y encontrarse con los cadáveres de las fábricas. Fue una zona que muy próspera, muy obrera, muy industrial, que ahora está vacía. Alpargatas se convirtió en un outlet; Terrabusi está vacía... Bagley, Cruz de Malta, Noel: hay fábricas abandonadas que dejaron en la calle a muchos vecinos. Además está el tema de los inquilinatos y los conventillos. Fachadas hermosas, antiguas, pero en donde adentro te encontrás sin luz, sin gas, con cables colgando, contaminación, escaleras de madera, inundaciónes…

¿En la radio trabajan con ellos?

En la radio trabajamos específicamente esas problemáticas, como también temas vinculados con la salud, la educación, la niñez, la contaminación y todas las movidas culturales. El tema del trabajo es esencial porque estamos en una fábrica recuperada. Ahora estamos armando un programa de los inquilinatos para que tengan su espacio.

¿Qué es lo más lindo de armar una radio prácticamente desde cero?

Que es un desafío. Muchos veníamos de participar en diferentes radios, pero este era un desafío nuevo. ¿Cómo hacemos para que esto se construya, para funcione, para que se escuche? Es como encontrarte con algo demasiado grande. ¿Qué es lo más lindo? Que la gente empiece a tomar como referencia a la radio. No por una cuestión de fama, sino porque sabés que ese estudio y esa antena que estaba ahí comienzan a tener vida. Además, que sirva, que la gente diga "yo me enteré escuchando acá que hay una campaña de vacunación en el Argerich y voy a ir". O que se abrió la inscripción en la escuela. La fábrica ocupa casi media manzana. Y ahí están: la fábrica trabajando, la escuela, la radio y están por abrir un centro de salud del Ministerio, con consultorios. Se arma un polo social con educación, cultura, salud, trabajo y comunicación. Eso creo que es inédito: yo no conozco otras radios que funcionen junto a una escuela, una fábrica y un centro de salud. Todo junto.