El Búfalo

Intemporal, innumerable, cero.
Es el postrer bisonte y el primero.
Jorge Luis Borges.

En algún lugar de Menfis
sobre el trazo intangible de la noche
brilla luminoso el buey Apis.
Ha lanzado el arado sobre el surco.
Ha cavado el corazón de la tierra.
Ha penetrado hasta sacarle fruto
al árido manto de la greda. En algún lugar de China
Lao Tsé cabalga.
Lleva sobre el lomo del búfalo
un cúmulo de oraciones y de llantos. En algún lugar de este vasto territorio
el buey carga todavía sobre su grupa,
el sagrado mandato.

 

Leonor Mauvecin


 

La piel del caballo


Sujetaré las riendas, como entonces,
y buscaré el pájaro escondido
debajo de la montura sudorosa.

Cabalgaré en el ángulo secreto
en el punto mágico donde tu grupa
lleva golondrinas
y tus cascos resuenan como tambores salvajes.

Sólo tu piel ardiente y mi piel
expuestos al viento en su versión del caos.
Sólo tu relincho salvaje, retumbando.
Hollando la planicie , dejando la hoz
de tu herradura

 

Leonor Mauvecin


 

Hay días


Hay días, y son los más, eternamente breves.
Días para grabar en un mármol.
Días que parecen días, y no lo son.
Días de dos noches y cuatro atardeceres.

Hay días, mi Dios, de fuego consumido.
Días para arrancar del calendario.
Días en que te dicen iBuenas Noches!
Días cual una piedra inmensa en tu zapato.

Hay días de recuerdos, con sabor a café.
Días...en tu hastío mental de estar cansado.
Días sin ton ni son, y nadie al otro lado del espejo.

Días, ¡caray!, de tanto anonimato.
Días en que pasas agotado de esperarte en un zaguán.
Días, a medianoche, de alguna tarde de un jueves.

 

Patricio Armando Sánchez
De Breve Antología Personal y otros poemas,
Los Andes, Montpellier, Francia, 2000.


 

  La ciudad


En cada país hay un lugar llamado Talca
y una iglesia de oro con ojos de paloma
kioscos soñolientos: revistas y periódicos
y muchachas sonrientes con el rostro cansado

Por las calles circulan vendedores de fruta
y alegres panaderos se aprontan a dormir
en lechos semejantes a enormes sepulturas
donde el amor espera sobre unos senos cálidos

El sacerdote cuenta las perlas de un rosario
y tañen las campanas para anunciar el alba
mientras los comerciantes conversan barren limpian

Automóviles pasan de prisa echando humo
y en la acera sonríen alegres secretarias
cuando los lustrabotas les lanzan un piropo

 

Patricio Armando SANCHEZ
De Breve Antología Personal y otros poemas,
Los Andes, Montpellier, Francia, 2000.


 

Teatro Palet


Te complace destrenzar
de la memoria esas ramas
transparentes que las hojas
del invierno destrozaron.

Los domingos: tu boca olía
a caramelos a la hora de "la matinée".

Chaplin era tu héroe.

Querías ser "el pibe"
en cualquier lugar de la ciudad,

mientras tus ojos centelleaban
como meteoros reflejados
en la máquina del algodón
caramelizado.

 

Patricio Armando SANCHEZ
De Breve Antología Personal y otros poemas,
Los Andes, Montpellier, Francia, 2000.


 

Sensualidad Que Tiembla


Ahora que te has ido, siento de nuevo comprimirse
de lágrimas los ojos
llenarse co
n la
soledad el corazón donde tocaste
y me derribo por
haber sentido tu delirio, por este amor y desenfrenos…,
tan hermosos.

Se trepan a mis labios, esos besos más que tenues
dándome cuenta que el amor, no sólo hace temblar
la piel y el cuerpo
sino que también puede devastar las almas,
en instantes.

No vale la pena concebir a veces, que la noche tendrá
la luz
inútil e inmóvil
por la última palabra, pues en la alborada, el sol
te habrá de cortejar
para que sigas seduciendo al brillo que trae dejando
que sonrías
o suspires o solloces…,
como si el amor fuesen puntas de la sábana,
también
sentirás
cosquillas en tus senos y tus piernas
y tus labios
confundiendo el deseo, con la furia, la verdad, con
la fábula del viento, pero vendrá
la dicha de saber que valió la pena sentir, como
la carne tiembla
con deleite, por ese temor de seguir
dejándose que la estación de amor se detenga
en su momento
impuesto por esa
tu pasión en reprehensiones.

Te aferrarás de esto como yo, insaciables, como
si el amor
fuese droga que socava las entrañas
incendiando mas aún este fuego, que nació
de unas pasiones
consumidas del encuentro

Con sanciones por tu férrea voluntad vulnerando
mis
jactancias,
desdeñando
a otras tantas que nunca habían avivado de tal forma
a éste afecto
desvastado
con un sinsabor aún por sus causas, razones,
y detalles definidos
entre
cada beso, caricia, mimos de amor y casi en quedo
con las palabras
más bonitas que había escuchado de una mujer
amando más allá de las
cosas,
más allá
de mis caprichos, más allá de la materia...

Valió la pena haberte sentido como la lujuria
trepidaba y ondeaba
en cada beso...

No hay fugacidad más breve que ese instante donde
los minutos, horas o quizás parte inmensa de las vidas se ausentaron
por aceptar cobardemente los designios del destino imputados
sin la voluntad de ser más que mil palabras, un ocaso en pasarela que hermanó las dos orillas
del mar, del tiempo, de nuestro ser y con distancias clandestinas acercándonos
por eso mismo
por estar como prohibidos.

Esto que fugaz ahora nos condena son solo voces de quién nos calla en sus
reservas
con la misma tenacidad de haber vivido
dejándonos con más dolor que el no habernos conocido
hay un vacío amor, pero aún así te asevero que
¡Te quiero! ¡Le grito al silencio que me asedia, llorando el corazón como tu
sabes,
porque
me has sentido,
y pido a la vida vuelve a mí, niña del amor
de mis locuras, no ves
que has dejado dolor y soledad
como también en sus amantes poesías!...

 

Enrique Caballero
Querrién ® 19 de Dic. 2003-
Caracas.Venezuela Hora 20:22


 

1

nada fue aparente.
en el estrépito de la sombra
rompo las persianas y las ataduras
menos pragmáticas, sintiendo la incoherencia
en el enrojecimiento de tu rostro.
el escándalo fugaz de algún domingo
para asistir al ritual.
la benefactora paz de un paraje retórico,
de una hora en la vida pública
olvidando el alquiler de la celda
menos oportuna o menos patética.

el oficio fue siempre advertir
ese grado de complicidad,
la evasiva de tu cuerpo o el distanciamiento
que en notredame emparentan los adolescentes
a la entrada de una taberna atemporal
como la noche.
renunciando al péndulo
comienzo a descreer en tus palabras,

pues todo fue un pretexto para referir la hermosura
que nos habita.
en el sinsentido de buscar el refugio
hablaste de homero, de maurice.
alguien entonces tocaba a la puerta,
y ya no podía renunciar al inicio,
ni mucho menos a la tempestad.

2

junto a la mesa los cigarros
dispersos de ayer y un sinnúmero de poemas
"epigramas del amante" decías en la obsesión,
en tu deidad absoluta que nadie atrevería
a desmentir cuando fuera preciso.
todo confiado a ese espléndido aroma
en el submundo aquel de los estuarios,
de tu cansancio a medias.
alejarme podría significar
el hecho de no permanecer en la reiterada imagen
de una película silente?
en esos manejos alguien ocultó los candiles,
la otra soledad dispuesta sobre lo pertinente
o lo audaz que salta ante nosotros.
juzga entonces todo aquello que simula
el caos milenario.
zafa de un tirón las amarras malhechas
de los hombres o de todos los hombres.
si es posible permite un poco de luz
en el cuadro principal que ya nadie hace suyo.

3

descubro la imagen de lord byron
en esta vanidad profetizada,
indago el incipiente pavor
que el otoño arrastra. en mi mejilla
es demasiado el follaje
caprichosamente a la intemperie.
aquella cicatriz del hombro
me hizo persignar. tenía unos tatuajes
ocultos o algo así (una especie de dibujecues?).
cuando el vino se esparció en la mesa,
y el humo de cada palabra,
como un aire cálido marcó el hilo
de la conversación. en esos vericuetos
innumerables otoños sucedieron
por el inquilino.
a hurtadillas,
descubro la imagen de lord byron,
por unanimidad hemos llegado a un punto
donde todos nos parece frío y decadente.

 


Pérez Boitel, Luis Manuel
antipatro69@hotmail.com


 

 Tu Cuerpo


Desnuda
te encuentras
y mis
labios
recorren
tus senos
erguidos
dulces
amargos
muriendo
no mas
que
el ruido
de
tu boca
pronunciando
que
nada acaba
y te miro
te amo
te cubro
te acaricio
y muero entre
tus
labios
acariciando mi
espalda.

 

Diego, Burd


 

 Invocación


Despierto con un mundo
distinto al de ayer.
Me levanto tarde.
Oprimo un objeto con la mirada
hasta recordarlo, darle una circunstancia
en el tiempo.
Pero este país que dejo en la cama está muerto
Mis años pasan en esta nación sin vertebras.
Literalmente se me caen los organos al piso,
de alguna manera las partes cosidas
de mi cuerpo se desatan,
es ahí, cuando entra lo más humano de dios.

 

Alberto, Bautista


 

Hoja de Arce

Una calle más arriba

recoger piedras
tirar basura
recoger la basura / tirar las piedras
hacer exámenes blancos
salir flotando

Una calle más abajo

muere la gallina y
su cabeza
rueda
hasta nuestros pies

pero es inútil
no queda el pasado
ni existe el mañana.

Javier Payeras


 

Trenes adultos

Hablo del espejo
sin discurso ni ojos
que se apoya
en el purgatorio de mis oídos,
mientras afuera
los trenes adultos
andan sueltos
y estallan las visitas,
de ayer, de hoy
y vienen, con un eco
desafinando los todos
que se quedaron
en la carne, y hieren y desueldan
las escamas,
van más allá,
conquistan huesos,
células, piel, uñas,
hablan de truenos
desatando siempre
vísceras ya descalzas
y de la boca
donde hay
un eructo de rabia
ardiendo en las salivas.

Mongiello, Raquel Piñeiro


 

 Dibujos de la U

Arte se escribe con U,
La vida se recrea en U,
La poesía existe porque U,
La libertad sueña con U,
La boca es víspera de besos
cuando dice U.

Chopin se escribe con U
Redon se escribe con U
Desnos se escribe con U
Las campanas tañen en U
La rebeldía nos salva por U.
Dos U se atraen en inmensidad amor.
Son búsqueda. Encuentro. Plenitud de lo incompleto.
U es el mito del andrógino primitivo de Platón.
Herradura, imán.
El amor son dos U que se tocan, se vibran.
Se acielan.
El amor son dos U
Que edifican un mundo
Y cambian el mundo.

U es dibujo de ausencia de las palabras que puebla.
A pocas habita
Pero está cuando palabra es confianza.
Plural.
Cuando palabra no es "yo" sino "nosotros".

Es redondo el pie a tierra de la U.
Abrigo. Pan caliente. Amor.
Revolución de inocencia, libra su lucha,
Armada de palabras y proas celestes,
La U.
Se batió contra Hitler, la guerra y la muerte,
En la "H", en la "M", en la "G".
La paz es una U,
Paloma, mensaje,
De Utopía,
De Unión.

Resistencia.
Siempre en Resistencia,
En todos los Mayos que fueron
Y serán.
Hasta la Libertad.
Contra los pájaros sin alas.
Contra los responsables
de estómagos gimientes.
De ojos en sombras.
De sueños amputados.
De oscuridad.

Barrilete a lo inasible, apertura al infinito, los brazos de la U.
Manos a inmensidad del director de orquesta cuando acontece la música,
La U.
Ojos al cielo,
Verticales contra inviernos,
Juergas cuando veranos,
Brazos a las estrellas,
La U.

El Universo es la U.
Y Beethoven cuando la Novena.
Y Picasso cuando el Guernica.
y Celan cuando Celan.

Gula de sol cuando es desierto,
U se hunde con diéresis en sombras.
Anteojos por vergüenza
De quienes deciden,
Que se acabe el canto
Que muera la música
Que poesía es lirismo
Que para qué pintura
Y que son profanos milagro y misterio.
U. Utopía, Universo, Única,
Se desnuda de gafas,
Y sin ropas, lucha,
Armada
De palabras y proas celestes.

Y entonces,
Ojos burbujas de esperanza
Y caras mapas de seres en víspera
Y certezas de alborozos
Y almas niñas de adultos inocentes.

Azul.
El Azul es una U invertida sobre la Tierra.
Y en la Tierra, cielo y U, que son el mismo Bien,
dan a luz París.
La U, París.
Suma de Belleza.
Bahía donde los barcos burlan fríos.
Boca arriba, sonrisa al Absoluto
De las máscaras griegas
Con hambre de U.

Arte, vida, poesía,
Justicia,
Se escriben con U.
U.
U es pájaros en vuelo,
Anticipo de besos,
Útero de Bien.

Esperanza, Abrazo, Caricia, Nido,
Himno, Sed.
Espejo donde el Universo sonríe a la Luz.

 

© Cristina Castello


 

  Buenaventuranza                                Recordatorio


Tiempo de apacible atmósfera,          Con estas mismas palabras
tiempo de inquebrantable calma        con que advocación, conjuro,
bajo un tupidísimo velo                      con que fuerzas del más allá
de minúsculas briznas de agua,         y del más acá invocadas,
en los contrafuertes navideños.
                                                           con estas mismas fórmulas
Espectral el color del aire                    de oraculares registros,
apenas respirable, apenas                 de sacerdotales preces,
digerible en la baja mañana,              de clarividente preñez,
espectrales los habitantes
silvestres inmovilizados                      cofrades, hermanos ciegos,
en una actitud suplicante.                  vates de la congregación
                                                           del oracular sepulcro,
Un soplido del lento dragón,              ministros de délfica voz,
y una casa distorsionada
en una esperpéntica mueca.              hoy, día de acción de gracias,
                                                           hoy, recordatorio insular,
Y en medio de esta paz de tumba,     hoy ellos aquí, con nosotros,
mi ojo perplejo en la conjunción         poetas de nunca olvidar
de tanto espíritu evangelario,
de tanta buenaventuranza.


Ulises Varsovia
(Inéditos)


 

Cancion del amor no correspondido


Los dias melancolicós,
en que vivo.

Son páginas en blanco,
que forman un triste libro.

Es; el dolor,
el horror de vivir en lo sucesivo.

Sentir que la amo,
y que no la puedo tener conmigo.

Lo sé; es de otro,
no me corresponde abrazarla, bajo el cielo infinito.

Ní acariciar todas las noches,
su suave piel de trigo.

Yo entiendo.
Pero mi corazón no se resigna al olvido.

La busca eternamente,
en mi jardin de lirios.

No me corresponde amarla,
como yo lo hago, desde este inmenso vacío.

!No me corresponde; lo sé,
imaginarme su voz, en mi oído!.

Pero la amo,
y no la puedo tener conmigo.

Sentir como se muere la esperanza,
en un rincon frío y sombrío.

Dormir pocas horas,
para levantarse herido.

!Es desgastante,
tener un amor no correspondido!.

Quizas Dios,
me arrebate algun día mi capricho.

Y me ponga;
en un camino de luz, felicidad y cariño.

Pero, hoy mi realidad;
es: "dolor, pena y delirio".

 

Díaz, Rodrigo Matías , joven poeta de 15 años


 

Rio de la plata

 

Rio de la plata,
belleza de mi patria.
Cuantas emociones,
guardas en tus aguas.

Como empiezas el dia,
bañando a pinceladas.
Las costas de marfil,
que sorpresivamente asaltas.

Son tus oleajes,
largas cabelleras destrenzadas.
Que llevan en su espuma,
un caudal oculto de magia.

Y nadie se atreve,
a darte la espalda.
Todos miran tu movimiento,
atentos y en calma.

Siempre pasas asi,
con la misma estrofa de agua.
!Rodeando y llenando,
la tierra de sueños y esperanzas!.

!Rio de la plata,
belleza de mi patria.
Que llevas en tu espuma,
mis cosechas de amor olvidadas!.

 

Díaz, Rodrigo Matías , joven poeta de 15 años


 

Yo te conozco mujer

Yo te conozco mujer,
eres una blanca sirena,
que a orillas del mar,
en la arena se revuelca.
Y se hace ver, con su azulado,
atuendo de estrellas;
!invitando a algun soñador,
para que vaya y la vea!.

Yo te conozco mujer,
eres una flor de primavera,
que en el joven jardin
se divierte entre las enredaderas.
Y se hace ver, con su dulce,
atuendo de azucenas;
!invitando a algun soñador,
para que vaya y la vea!.

Yo te conozco mujer,
tanto, que se;
en cada instante,
que es lo que piensas.
Y no es verdad;
que eres una magnifíca,
y humilde reina.
Los dos sabemos,
que en el rincón tibio;
de tu vientre....
!sólo Dios entra!.

 

Díaz, Rodrigo Matías , joven poeta de 15 años


 

Contar las horas

Contar cada minuto
que falta desde tu partida.
Contar cada día
que espero el nuevo encuentro.
Contar, las horas hasta la llamada.
Contar, contar, contar
minutos, horas, días
y solo ratos robados tenemos,
robados a mi tiempo
y a tu vida.
Contar, tan solo para verte,
para tomarte de la mano
y sentir tu mirada.
Contar, minutos
para no vernos..
..no puedo, no hay tiempo...
Buscar excusas para el puedo
revolver y
encontrar el tiempo para el beso,
pasando semanas, descontando días,
tan solo y aunque parezca tonto,
tan solo para decirte:
”te quiero”

 

Maricel


 

Despierta Buenos Aires

Despierta, Buenos Aires
que quiero vivir tus calles
entre multitudes y corridas.
Despierta de tu noche
que las malditas estrellas
me traen recuerdos de sueños no logrados

¿Cómo podré yo abrir mis horizontes
si tus ojos aun duermen la borrachera?
¿Cómo podré secar mis lagrimas
si tu sol no ilumina tus veredas?

Despierta, Buenos Aires
que quiero surcar tus caminos
con pasos errantes de olvidos..
Anoche tu también has llorado
y algunos chapotean tus tristezas

Despierta, que quiero embeberme de tus ruidos
ya que tu silencio de camiones solitarios
muere en mi mente con colores del abismo

Despierta Buenos Aires
es la única manera que tienes
para que yo esconda mis penas.


Maricel


 

"Seré"


Seré tierra compacta por la lluvia,
seré un muro infranqueable de recuerdos,
seré corriente de un río que sin piedad ensucia
el pálido gemir de tus lamentos.

Seré la brisa fría y penumbrosa,
seré cardo ahogando alguna rosa,
seré tosca sobre la cual ningún arbusto brote
y haré cenizas, como el fuego, a quien me toque.

Como una hoguera arderé hasta que los cielos
manden la lluvia para refrescar tu cuerpo,
y en ese instante me transformaré en granizo eterno
helando tu alma y condenándola al destierro.

Seré distancia para prolongar el tiempo,
que te demande amedrentar tus horas,
y haré de tu vida pedazos de maldad al viento
para que sientas la miseria del que implora.

Como el amor que te tuve lo recuerdo,
también recuerdo la frialdad de tus traiciones,
tal vez muera haciendo versos de maldiciones,
pero ahogaré todo el rencor que a diario muerdo.

 

Becker, Alejandro Hipolito


 

Respuesta

 

Yo, cuerpo de mujer, blancas colinas,
no me parezco al mundo en mi actitud de entrega
cuando tu cuerpo oscuro me socava
para buscar el hijo en el fondo de mi tierra.
Yo, cuerpo de mujer
a quien viniste
como un túnel sin pájaros huyendo de tu nada,
de tu marea ciega,
para perpetuarte buscándote en mi cuerpo.

Yo, cuerpo de mujer
a quien en la hora de la venganza amaste
arrojado a mi paso como un centauro ciego
para holgarte en mis senos y saciarte en mis cántaros.

Yo, cuerpo de mujer advierto:
no me parezco al mundo en mi actitud de entrega,

pero persistiré en mi gracia
para que sobrevivas.

Yo, cuerpo de mujer, brújula oscura,
obsceno cauce antiguo que sólo yo conozco,

no me parezco al mundo en mi actitud de entrega.

No se engañe tu alma de fortuito labriego,
no me tiendas tus redes de pescador ardiente
desconoces mis cauces de oculta rebeldía.

 

María Amelia, Diaz


 

 A tús pupilas
se asomaron dos estrellas,
para mirar la joya de tu alma,
y hechizadas al embrujo de su espejo,
descubrieron trasparencias en sus agua.
Atrapadas se encendieron en tu fuego,
- Cuando ríes, con chispitas se declaran
moradoras de tus ojos -
iluminando tu cálida miráda.

 

Moral, Clara Leiva